Nuevamente con el resumen mensual sobre la convivencia a la europea.
Debo confesar que en este segundo mes viviendo en esta hermosa ciudad creci un poquito . Ok, sigo midiendo 1,62m, pero a nivel persona pegué un estirón. Creo que el hecho de sentar cabeza y convivir con el hombre que amo me está haciendo (finalmente) madurar. Siento que comienzo a valorar las verdaderas señales que me va dando la vida y al mismo tiempo estoy rompiendo el cascarón para ingresar en el mundo real. Mi mamá una vez me dijo que la felicidad son solo momentos y creo que es totalmente cierto.
Luego del bimestre finalmente puedo compartir salidas con otra gente que está en situación similar a la mia y me hace bien. Por mas que una tenga toda la contención para soportar la carencia involuntaria de afectos, no deja de sentirse sola y la llegada de nuevas amigas hace que me sienta mejor.
A dos meses de haber dejado mi lugar en Argentina puedo afirmar que comienzo a sentir que este tambien es mi lugar. Pasé dos dias lejos de acá y ya extrañaba. Es una buena señal. Comienzo a desarrollar ese sentimiento de pertenencia, que tambien forma parte de los afectos.

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