El jueves pasado volamos a Bogota, para asistir al casamiento del amigo de A- en dicha ciudad. Entre otros, visitamos el Museo de Oro, cuya exhibicion de mas de 3000 piezas de Oro precolombino resulto asombroso. Tomamos un fonicular para subir a una montana llamada Monserrat, desde cuya cima se puede observar toda la ciudad. Las montañas estan cubiertas por una abundante vegetacion que recuerda la selva. Otra de las atracciones de la ciudad es el Museo de Botero. Sus obras reproducen cuerpos obesos y no sólo humanos sino también animales, y objetos en si, todo en tamano “mayor”. Para sorpresa nuestra, la entrada es gratuita.
El tiempo se comportó de manera rara porque apenas se cruzaba una nube hacia frio, pero al despajarsel hacia calor!.
Bogotá es bastante pobre, se pueden observar las construcciones precarias, algunas a medio hacer, con bastantes cirujas y malandros en las calles, aún mas que en Argentina. De cierto modo me causó tristeza contemplar ese paisaje de carencias económicas, principalmente porque los colombianos resultaron ser muy amables y respetuosos en el trato para con nosotros.
Afortundamente no nos secuestraron ni robaron, con lo cual nos llevamos un recuerdo bello de esta ciudad.
En el casamiento se toco musica colombiana y nos divertimos intentando aprender a bailarla.

Anuncios