Dedicado a Barbi

Dias pasados, mientras hablaba via email con
Maite, me hizo dar cuenta de algo que hasta ahora no veia. Y eso quedó rebotando entre las paredes de mi cerebro.
Al llegar a Alemania mi grupo de amigos de Argentina se achicó y al mismo tiempo el grupo “general” se agrandó, gracias a la gente que voy conociendo acá. Eso me lleva a pensar en cómo sobrevive la amistad a la distancia. Sobrevive?


Una vez
Seinfeld planteó la situación de cuánto cuesta hacerse amigos cuando uno ya es adulto. Hoy evoqué ese capítulo (Male unbonding). A mi me pasó sentir que necesitaba hacerme amigas acá, en München, para no estar sola. Pero creo que uno no puede forzar la amistad: se es o no se es amigo. Se tienen ganas o no de ser amigo. Simple.
Maite dijo “Las relaciones humanas son como una plantita! Si no las regas SE SECAN DE A POCO”. Mi mamá me solía decir lo mismo, pero con respecto al amor. Creo que la de Maite es una frase mas acertada.

Al estar distanciada de mis amistades, no tengo tiempo de tipear todo lo que siento y a veces tampoco tengo ganas. A veces sucede algo y no puedo compartirlo en vivo y en directo con ellos. De cierta forma la amistad va “secándose”. Lo bueno es que con ciertas personas, no se seca del todo. Siempre hay un poquito de agua. Con otras hay una nutrición constante y me llena, quizas, el vacío o falta de contención de las demas plantitas.
Hoy me tocó despedirme de una amiga con la que comparti sensaciones dignas del desarraigo. Una amiga, que como diría Seinfeld, la gané de adulta. Prometimos regar nuestra plantita y estar, a pesar de la distancia, saber que la otra está en este mundo. Y la voy a extranar un montón

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