El viernes por la noche concurrí al evento que venía anunciando por todo München el Nike Women Tour. Apenas entré al gimnasio con Misaki (ex compañera de curso de alemán japonesa), nos dieron una bolsa con los regalitos (una remera Nike y set de maquillaje by Nivea) y nos pusieron al tanto de las actividades, de las que teníamos el privilegio de participar. Primera clase: Nike Rockstar Workout, o en criollo “dance Latino”. Bailé a más no poder y me llevé la ovación de mis compañeras de turno, porque yo chica latina, obviamente era quien movía las caderas en esa sala, mientras que las “demas” debían esmerarse duramente. Ok, fin de la clase y en recepción nos aguardaba el morfi . Luego de beber y comer animadamente, salimos rumbo a nuestra clase de pilates, para cerrar con el broche final de yoga. A la salida nos despidieron con una rosa, una revista de moda y una sonrisa enorme como agradecimiento por participar en dicho evento. Que top!

El sábado caminamos con el pequeno hasta Münchener Freiheit y descubrimos que había una feria gastrómica y cultural en plena Leopoldstraße. Pisando el asfalto, de pronto comencé a sentir algo raro en mis sandalias y ahi nomás en plena calle, había montada una “playa”! Con arenita por todas partes pero sin mar , asi no tiene gracia! que espectáculo! Los alemanes tirados sobre la arena, tomando sus cervezas sentados en reposeras y yendo descalzos de un lado al otro……no comment
Seguimos caminando viendo que comer y….se hizo la luz! Delante de nuestras narices el puesto de Mercado Latino, ofreciendo a traseúntes empanadas de carne, churrasquitos, choris y alfajores de maizena! De mas está decir que nos comimos 1 chori cada uno y 2 bifecitos con chimi . No, no era gratis, pero sentir que la carne se deshacía en mi boca bien valía los 5 euros que costo cada uno. Aguanten las vacas argentinas!

Hoy domingo fuimos a Garmisch y caminamos alrededor del lago Eibsee. También había una especie de playa, pero nos habíamos olvidado el traje de baño, entonces me senté sobre una piedra y comencé a desarmar mi pantalón de montaña, asi podía mojarme los pies. De repente miro al pequeno, a ver si tenía las patitas cual flamenco en el agua y oh! estaba en calzones! internándose en la transparencia del lago. Y yo cual vieja que solo se moja los piecitos, porque ni en pedo me ponía en bolainas….en fin, lo pasamos lindo, caminamos mucho y una vez más, confirmamos que algún dia tenemos que tener una casita con lago propio. Que lindo!

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