A veces me sorprende la importancia que le damos a cosas intrascendentes.
Sin ir más lejos, hace casi un mes rendi un examen en la facu. Un final. Pero de la aprobacion de ese final dependian varias cosas, como quedarme mas tiempo aqui en München con mi pequeno, permanecer como alumna regular en la facu, no necesitar cambiar la fecha del pasaje de regreso a BUE, no tener que volver a estudiar esa materia densa, etc.
Es loco pensar en un examen como LO que define varias situaciones. Hace mucho, cuando recién ingresaba a la facu, me acuerdo que volvia a mi casa en el colectivo y pensaba ” que es un examen fallido en tooooooooooooodooooo el transcurso de mi vida? Nada!”. Y asi me convenci de que un final reprobado no podria perturbar mi armonia emocional ni laboral.
Hoy me dieron la nota del bendito examen. Aprobe. Estoy feliz, principalmente porque me quedo hasta fin de diciembre con el pequeno, a pasar una navidad blanca. Me libere de la presion que venia sintiendo desde el 20 de Agosto (cuando comence a estudiar) y en un rato me voy a andar en bici, para revivir .
Pero lo que me dejo toda esta dulce espera es la siguiente pregunta: “funciona realmente mejor el ser humano cuando está bajo presión? No se termina por sobrevalorar lo que apenas si tiene valor?”.

Este post se lo dedico a todos los estudiantes universitarios*, y mas aun a aquellos que laburan y tienen una familia de la cual hacerse cargo, a quienes personalmente admiro y felicito.

*pero los posta, no los que van a robar el 4 eh?

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