Este fin de semana lo pase en Kötzting, donde viven mis suegros y donde nacio el Pequeno. Es un pueblo muy pintoresco a unos 200 km de München, cerca del Bayerischer Wald (Bosque Bavaro).
Cada vez que vamos de visita, mi suegra cocina un monton, para que podamos comer a cualquier hora, cualquier cosa que se nos cante. Ella siempre me pregunta si me gusta tal o cual cosa, incluso una vez saco una receta de un libro de cocina internacional y nos espero para almorzar un plato tipico argentino que yo no conocia (que papelon). Divina.
El sabado a la noche me dijo “Vero, para manana hay panqueques de arandanos, te gustan?” “claro”, le dije contenta y me fui a dormir.
Ayer nos levantamos con el Pequeno como a las 11.00 y mis suegros se estaban yendo a un laguito que hay por ahi cerca. Nos dijeron que nos habian dejado los panqueques recien hechos en la mesa y tambien ensalada para el almuerzo.
Asi que me servi un vaso de leche y desayune junto a mi marido unos deliciosos y calentitos panqueques de arandanos (los arandanos los sacan de los arboles que tienen mis suegros en su jardin).
A eso de las 14.00 le pregunte al pequeno que cuando almorzabamos, que tenia hambre. Y el me dijo “pero Vero, si ya almorzamos”. Eh??? “Los panqueques fueron nuestro almuerzo”. Entonces me explico que ahi un “plato” como ese es un almuerzo, que si bien se puede servir como postre, en general se lo come como almuerzo. Yo habia creido que los panqueques eran mi desayuno.

“Ya me parecia tan raro que te hubieses servido el vaso de leche!!!”



Moraleja: la proxima vez que me digan que hay panqueques o strudel de manzana, voy a picar algo un rato antes, como para que sea mi postre…….

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