El avion aterrizo y escucho “bienvenidos al aeropuerto de Munich, Franz Josef Strauss”.
Bajo rapido, un frio que no habia sentido jamas toco su nariz y subio al micro que la dejaria en la terminal. Aguardo a retirar su equipaje, respiro hondo y se dirigio a la salida. Alli la esperaba el. Y entonces todo
lo que parecia ser dificil se esfumo al ver su rostro. Atras habian quedado el calor asfixiante de Buenos Aires, la despedida en el aeropuerto, con solo su madre como testigo y las lagrimas de angustia.
Ahora, las lagrimas eran de felicidad.

Un 14 de enero de 2005, pisaba Munich (o München, en aleman) para comenzar a convivir con mi entonces novio aleman. Habia tramitado la visa de estudiante de idioma, para poder permanecer en Alemania la mayor cantidad de tiempo posible en forma legal. Nuestra idea era conocernos mas, porque no es lo mismo convivir 3 semanas cada 3 meses, donde es todo alegria y no hay lugar para peleas o discusiones, que convivir indefinidamente, viendose las caras todos los dias. No queriamos casarnos de entrada, sino ver como evolucionabamos como pareja. Es decir, todo a su tiempo.

Y asi fue como de un dia para el otro deje de ser hija, para ser ama de casa, de hablar mi idioma materno, a hablar constantemente una lengua extranjera,
de estar en musculosa, a tener dos puloveres y medibachas tatuadas. Pase de
un extremo al otro sin escalas. Y si bien siempre digo que los extremos son malos, podria afirmar que esta fue la excepcion que confirma la regla. Cuando mi visa expiro, volvi a Argentina con el Pequeno, paseamos un poco y tramite la visa de matrimonio. Tres meses despues aterrice nuevamente en München, lista para casarme.

Dos años aca! Quien lo hubiera dicho! Jamas en mi vida imagine vivir en Alemania. Nunca. Fantaseaba si, con hacer alguna pasantia internacional **por un tiempo**, pero todo estaba tan lejano ….

Y es que la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida…….

recien llegada, hecha un osito, y re ca*ada de frio: piquetera o arabe?

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