Las calles de M黱chen tienen ese no se que.

Caminando, bordeando el rio Isar, de repente se puede observar, entre otras cosas, un empleado limpiando “el lado de afuera” de un balcon. Claro que desempe馻 su labor sin ningun tipo de proteccion, incitando al viento a que le de un empujoncito y lo lance al vacio. El no se preocupa en lo mas minimo.

Luego, sin mas, este habil empleado que no sufre de vertigo, salta la baranda del balcon y continua con sus tareas de limpieza.

Que opinara la compa駃a de seguro de este hombre?

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