Hoy es uno de esos escasos dias. El sol brilla en lo alto del cielo azul, no se cruza ni una nube. Ni una.
Cuando recien llegue a esta ciudad, no entendia por que los alemanes se ponian tan felices al contemplar el sol (Sonne) en el cielo. Hoy si.

En Buenos Aires siempre hay sol. El buen tiempo es una garantia, podria decirse.Y cuando llueve, en general, se cancelan las citas y se postergan las salidas.
Y es por eso que en los dias como hoy, me agarra nostalgia.

No se, pero siempre se me vienen a la mente dos recuerdos. El primero, de una mañana de sabado, caminando con mi papa por la avenida Mitre, en Avellaneda, pasando la galeria Roma, llegando a la plaza Alsina.
El segundo, las tardes en la biblioteca del CAI, consultando libros para alguna tarea.
A veces asoma un tercer recuerdo del sol entrando en mi habitacion y yo preparandome para ir a mi clase de danza. Son muy puntuales, son solamente un momento, como si fueran un video de cinco segundos. Pero me visitan. Y cada vez mas seguido.

Es en estos dias, en los que siento que extraño mucho mis afectos. El 14 de este mes se cumplieron 3 años desde que llegue para quedarme. Se que la vida que llevo aca nunca podria llevarla en Buenos Aires. Se que aca puedo tenerlo todo, desde darme los gustos superfluos capitalistas, pasando por seguridad en las calles, ofertas laborales, crecimiento economico, hasta orden y respeto. Aqui se puede vivir muy bien. Bueno, creo que en Europa en general se puede vivir muy bien.

A tres anos y quince dias de haberme instalado aqui, me planteo si no es hora de volver.

Anuncios